jueves, 27 de diciembre de 2018

Somos todo lo que tenemos esta noche

-te invito un café- dije... -mas no te culpo si no quieres venir, eres libre, siempre lo has sido.
-tu propia prisión fue siempre la mía- reprochaste- me aparté confiando que así serías feliz.
-y lo fuí- interrumpí.
-pues no lo parece- dijiste...
-me dejaste sin pensar que sin mi no eres mas que un buen envase para órganos y huesos- continuaste...
-yo estuve ahí, vi como me mirabas mientras destruías mis manos...-
-nuestras manos- reconocí.
-Y ahora estoy aquí- te oí decir y levanté la mirada.
-con tus mismas manos, hermano.
-con nuestros ojos húmedos, amigo mío.
-con tu dolor que también me pertenece, hombre.
-con nuestros miedos, hijo.
-y las pocas ganas de reír, padre.
-así es que sirve de una buena vez ese café, cargado y sin azúcar. Y sientate conmigo...
Que somos todo lo que tenemos esta noche.

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