
Muchas emociones invadiendo mi alma,
ante una adicción repentina
que la añoranza provoca desde mis adentros,
al ver en sueños dormidos
e ilusiones vivas,
las imágenes, los aromas
y sensaciones de vivencias pasadas
y futuros inciertos.
Todos estos sentires son matizados
con compases que varían
con la intensidad de los latidos de este corazón,
ante cada recuerdo
o raciocinio de lo que pudo y no fue,
y de lo que es y será.
Es esta nostalgia mía
la que permite vislumbrar
los errores y aciertos cometidos,
las forjas de este ser,
como aquel beso inexperto
del que aprendí a sentir con el alma
mucho mas que con el cuerpo,
me enamoró…
De esta melancolía también
reconozco la desdicha
de saber que no hay reinado para un príncipe
en ausencia de su princesa.
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