Una vez perdido en tu mirar
vuelco en mundos distintos,
que olvidan ser distantes,
descubro con asombro
en tu celeste mirada
miles de emociones
cautivas en tus ojos
ya cansados de llorar.
Las ventanas del alma
le llaman los poetas,
y aquello se hace carne al mirarte
con tu celeste puro
que me habla de inocencia
y un inocente verde
que refleja tu pureza,
matices de estos soles
que de cuando en vez se bañan
entre los mares salados
de tus penas y temores,
los que quedan disipados
al forjarse el dulce matiz
de la luz de tu sonris
al escapar de tus labios.
Gaia no me ha mirado
solo conozco su piel,
jamás vi su mirada
mas seguro que sus ojos
guardan tu mismo mirar.
Por:





