
Recorriendo las calles del gran santiago,
desorbitado…
Trato de ver entre la gente
algún indicio de tu presencia,
talvez tu rostro sobresaliendo
entre esos lánguidos, taciturnos
y acabados por el tiempo.
En un día de insoportable calor,
con tus labios frescos ofreciendo
a los míos sedientos
del agua que he de beber
sin descanso, gota a gota,
la cual brota cristalina
desde el centro de tu pasión,
precipitándome al vicio carnal,
desvistome de las ropas viejas
dejando en cada prenda
episodios de un pasado frío,
y sintiendo como el sol ardiente
evapora el sudor de mi impaciencia.
desorbitado…
Trato de ver entre la gente
algún indicio de tu presencia,
talvez tu rostro sobresaliendo
entre esos lánguidos, taciturnos
y acabados por el tiempo.
En un día de insoportable calor,
con tus labios frescos ofreciendo
a los míos sedientos
del agua que he de beber
sin descanso, gota a gota,
la cual brota cristalina
desde el centro de tu pasión,
precipitándome al vicio carnal,
desvistome de las ropas viejas
dejando en cada prenda
episodios de un pasado frío,
y sintiendo como el sol ardiente
evapora el sudor de mi impaciencia.
Por: Mauricio Rodriguez
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